La vergüenza

2 may. 2017

Crecí en un barrio del conurbano que no tenía nada de extraordinario: un par de escuelas, panadería, kiosko, casas chiquitas viejas y bajas. Mucha gente grande. Pocos autos por la calle; una avenida cerca pero ni siquiera nos llegaba el ruido.
Sin embargo había algo extraño, que me perturbaba, que me daba curiosidad y por sobre todas las cosas miedo. En el barrio había un chico discapacitado.
Yo ni siquiera sabía qué tenía. Le decían El Tonto. Casi no salía de su casa. Sólo sabíamos cosas de él por lo que se comentaba entre las vecinas, lo que a veces contaba su madre.

El Tonto tenía autismo. Eso lo sé hoy, 40 años después.
El Tonto se llama Juan y su mamá se llamaba Luci.

Su madre tenía vergüenza. Eso también lo sé hoy. Y entiendo por qué.
Cuando lo diagnosticaron a Lautaro en lo primero que pensé fue en ese chico de mi infancia. Encerrado, oculto, malogrado por la incapacidad de su familia de poder acceder a tratamientos que los ayudasen y también, atrapados en la ignorancia de la época, que era mucha. Asumo que también a nivel profesional.

Pensé tanto en Juan y lo ví a Lautaro ahí.
Y la imaginé a su mamá. Sola. Sola contra todo y contra todos. Viviendo en una casa con un niño imposible, sin herramientas que la ayudaran a poder vivir mejor. Ni a ella ni a él.

Los ví y nos ví.

Agradecí el recuerdo porque ese recuerdo es el que me impulsa a luchar por otra vida posible. Por otra manera de sostener esta realidad. Tenemos hoy tantas herramientas a la mano para mejorar nuestro destino y el de nuestros hijos.
Me abrazo a ese recuerdo porque ese recuerdo me mantiene alerta.

Yo algunas veces sentí vergüenza. Vergüenza de cómo nos miran a Lautaro y a mí por la calle. Vergüenza porque la gente pregunta por qué es tan grandote y no habla.
Vergüenza porque de pronto estalla en gritos, patadas y lágrimas en medio de la calle y no sé ni qué le pasa ni qué me pasa.
Y me vuelvo a acordar de ella y de él. Y ellos sí que la tuvieron fea.
Entonces vuelvo a mirar a Lautaro y se me va la vergüenza.
Lautaro me enseñó que la única forma de quitarse la vergüenza de encima es enfocarse en cada uno. Que si me detengo mucho en lo que piensan a mi alrededor me pierdo. Que si lo miro a él me encuentro.

Como escribí aquella primera vez  en este mismo blog “Mi niño me ha venido a decir que es tiempo de poner en hechos las palabras. Que no hay más lugar para el encierro, que no hay más sostén para la mentira, que no hay más benevolencia para la crueldad.”

No quiero ningún niño en el mundo encerrado en su casa por ser diferente. No quiero ninguna persona encerrada por no encajar.

No quiero caer en la trampa.

Vergüenza deben sentir los que son capaces de mal. Los que dañan. Los que destruyen. Los que no pueden querer a nadie.

No Lautaro. No Juan. No Luci. No yo.

Tenemos una vida compleja pero somos capaces de amar. No nos vamos a esconder.

Nos tenemos el uno al otro.


Entonces, lo tenemos todo.

27 comentarios:

  1. Me da mucha tristeza imaginarme que Juan y Luci podrían haber tenido una mejor calidad de vida si hubiesen contado con las herramientas adecuadas. Cuando voy a buscar a Laura al jardín, de vez en cuando veo en un balcón diminuto de un edifico un hombre que se balancea para atrás y para adelante. Es lo único que hace. No sé cual es su diagnostico o si al menos tiene uno. Me pone triste pensar que ni él ni su familia tuvieron las herramientas que yo dispongo para ayudar a Laura.
    También me hace sentir afortunada tener la posibilidad de brindarle una vida mejor. Vos y yo tenemos las herramientas para que Lautaro y Laura vivan mejor. Y las que no las tenemos, las conseguimos. Hace tiempo que dejé la vergüenza atrás. Cuando nos transformamos en mamás leonas no nos queda lugar para la vergüenza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si. Siempre que me encuentro con una situación similar pienso en la diferencia entre aquel entonces y nuestro hoy y me angustio y me alegro a la vez. Es muy movilizante. Gracias tesoro por estar siempre ❤️

      Eliminar
  2. Tu niño vino a enseñarnos tanto a través tuyo. Gracias. ❤️

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lautito es lo más. Pero te da unas trompadas existenciales que te deja turula 😁😁

      Eliminar
  3. Nunca se que decir. Solo que sos ❤️❤️❤️ Y que acá estoy siempre leyéndote y en la hinchada por vos, por Lautaro. Besos
    Pd: gracias por venir el sábado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta que nos hagas hinchada Marine!!!!!! 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. Mamina! Sos Grande... me hiciste acordar mucho de alguien que también habitaba en mi barrio... me hiciste entender cómo podemos ser tan incapaces de ver o hacer una pausa... que bueno todo esto que nos haces ver... estoy acá siempre!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro que estás siempre. Siento tu abrazo de cerca 💞

      Eliminar
  6. Super emotivo y reflexivo hoy en dia es verdad es que hay muchas mas herramientas pero tambien muchos mas prejuicios..solo madres que salen a lucharla y a contar su historia suman para cortar con estos prejuicios..Segui escriviendo que lo haces muy bien. Y mis mayores deseos para q vos Lautaro y Eduardo sigan avanzando

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Ariel y un abrazo fuerte 😀

      Eliminar
  7. En todos los barrios hay uno... A mis abuelos tardaron varias semanas en decirles en su cara finalmente la verdad: que su hijita tenía síndrome de down y la pésima vida que iba a tener... No se como hicieron más de 50 años atrás para no transformarse como flia en los juanes de ese barrio del conurbano... Todo lo contrario, se hicieron los más "famosos" del barrio, y muchos otros fueron más libres también... Ojalá hubiesen existido las herramientas, información y tratamientos que hay hoy... Pero nada es imposible si se quiere y te quieren... Y estoy segura que en este caso, Lautaro tiene ambos! 😍

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué amorosa sos Juli querida. Y aguanten tus abuelos!!!!!!

      Eliminar
  8. Hola, es la primera vez que te escribo. Tengo 4 hijos, uno de ellos diagnosticado con TEL, trastorno del lenguaje... tiene 2 años y 9 meses. Te quiero agradecer, porque una noche me lei uno por uno tus publicaciones, porque llore como loca, me senti tan identificada. Y se que no estoy sola.. yo soy de Villa Adelina, y lei en uno que cuando eras chica vivias aca. Uno como madre, lamentablemente, vive y crece con el que diran, pero desde la llegada de Francesco, me chupa todo un huevo! Gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy bien por el chupahuevismo! A ocuparse de lo importante y a otra cosa... Mil gracias por leer y claro que no estás sola 💪🏻💪🏻💪🏻💪🏻. Nací en la Clínica Mayo de Villa Adelina (que ya ni debe existir) y me crié en Ballesteros. Éramos re vecinas 💙💙💙💙

      Eliminar
  9. Siempre que pienso en los avances de la ciencia en temas como el autismo, pienso en otros temas que hoy nos parecen imposibles pero que es cuestión de sentarnos mirar,pensar, discutir y quitarles el velo de lo imposible. Me gusta eso de las vergüenza y hacer foco en nosotros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un trabajo grande con uno mismo. A mí me re costó. Gracias por leer, linda.

      Eliminar
  10. ¡Qué casualidad! Yo también me llamo Juan.
    http://laletraeselalma.blogspot.com.ar/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Juan! Ví de qué se trata tu blog. Interesante! Muchas gracias!

      Eliminar
  11. Responder los lunes tal vez ayudaría a considerar a tu blog como un trabajo.

    ResponderEliminar
  12. Gracias! Tomaría mil mates con vos y lloraría sin parar y no te conozco!!!!! Captas las situaciones y emociones y las describis con tanta claridad que me pone la piel de gallina, respiro profundo y me brotan los lagrimones cuando te leo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mercedes. Sí a los mates aunque sea virtuales. Acá siempre nos encontramos gracias a que viniste. Te abrazo y gracias por leer :)

      Eliminar
    2. Gracias a vos!!!! Ya pongo la pava!

      Eliminar
  13. Que belleza es Lauti!!! Te felicito por tu hijo.

    ResponderEliminar

© La Aventura Diferente Maira Gall.